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Mapa Itinerario, Estadístico, Eclesiástico y Postal de la provincia de Cuenca. 1885. IGN. |
El pasado mes de abril, un amigo y vecino de Torrejoncillo del Rey, en un encuentro casual en la Casa de Cultura tras el recital poético musicalizado Tiempo de metáforas de la conquense Raquel Carrascosa y el guitarrista colombiano Mario Pradilla afincado en Saelices, me sorprendió gratísimamente por el interés de los últimos artículos que he venido escribiendo sobre diversos temas del pueblo -muy de agradecer su seguimiento de mi modesto trabajo literario, y las palabras sinceras de admiración-, publicados únicamente en mi blog El puntal de las ánimas, así como en el de Torrejoncilleros, o simplemente circulando “de boca a boca” por las redes sociales; y me preguntaba con curiosidad acerca de cómo me documentaba para el contenido de estos escasos textos sobre la historia e intrahistoria del pueblo que vengo escribiendo, desde hace ya tantos años.
La verdad es que no hay detrás de estos artículos y relatos
una labor de investigación, podríamos decir, profesional, historiográfica, pues
como todos los que me conocen saben, estos trabajos los escribo de manera
autodidacta; sin demasiado tiempo para la investigación histórica, y
principalmente sin conocimientos para deambular por los archivos y tratar los
documentos históricos; y es principalmente gracias a los buscadores web donde
obtengo gran parte de los documentos e información para informarme y aprender,
además, claro está, de los libros que voy adquiriendo para ilustrarme, o de los
que ya poseo y conforman la biblioteca de casa.
Me gusta también preguntar a los vecinos de más edad sobre el
tema que esté tratando en cuestión, y disfruto sobremanera escuchando las
viejas historias, sucesos o anécdotas de otros tiempos en Torrejoncillo del Rey,
y saber de sus protagonistas, sus nombres y motes, siempre tan ocurrentes, y la
procedencia de sus familias; recuerdos que poco a poco van desvaneciéndose de
la memoria de nuestros mayores, muchos rehaciéndose en la mente, convertidos en
mitos por el paso del tiempo, casi podría decir que vivencias de hechos
fantásticos, maravillosos, pero de cualquier manera entretenidísimos,
valiosísimos, pues en el fondo forman parte del patrimonio oral de un pueblo
que fue, y que irremediablemente desaparece con ellos: “¡Cosa honda y difícil
conocer el hecho! Conocer el hecho, distinguirlo de otros y distinguirlo con
vida, rehaciéndolo en nuestra mente”, escribiría Miguel de Unamuno en
uno de sus cinco ensayos publicados en la revista madrileña La España
moderna, y recopilados en el libro Entorno al casticismo, en 1902.
Éste es uno de los principales motivos por los que escribo
sobre el pueblo, sobre sus parajes, monumentos, historia y tradiciones,
etcétera. Más allá del mero gusto literario, con mayor o menor fortuna -y con
mejor o peor arte- con el que me recreo también escribiendo; o más allá del
afán por conocer y aprender cosas de su pasado, del que en persona sólo he sido
protagonista desde mi mocedad, me gusta creer que estos escasos artículo y
relatos que voy redactando tan esporádicamente, sirven para que no se pierda
definitivamente, modestamente, la pequeña parte de todo el vasto patrimonio
natural y cultural de Torrejoncillo del Rey del, del que escribo.
Intentar colaborar a que no se desvanezca definitivamente su
memoria, íntimamente relacionada con la cultura local: ¿acaso con su abandono y
olvido, no se deteriora también mi memoria, y con ella la pérdida definitiva de
la genealogía de mi familia paterna, antepasados y descendientes de este
antiguo y venerable pueblo alcarreño?, ¿no avanzaremos todos en una demencia
colectiva si queda olvidada para siempre la memoria histórica de nuestros
pueblos? El escritor catalán Josep Pla escribía en 1977 “Todo lo que
llamamos cultura, los conocimientos, la inteligencia, se basa en la memoria”: memoria
y cultura se presentan en su obra como aliadas frente a la acción destructora
de la naturaleza o el paso del tiempo.[1]
Pero volvamos a “mis fuentes”. Creo que no descubriré nada si
confieso que uno de los sitios web que más visito y del que se obtiene
muchísima información, es el de la Gazeta, la antecesora del
actual Boletín Oficial del Estado (BOE). El BOE es el medio de
publicación de las leyes, disposiciones y actos de inserción obligatoria, como
anteriormente lo fue La Gazeta, y posteriormente La Gaceta de Madrid.
Este medio de publicación del Estado nace en el siglo XVII, y desde 1661 a 1662
se publicaba con el bonito y expresivo nombre de La Gazeta nueva de los
sucesos políticos y militares de la mayor parte de Europa. Desde entonces,
si bien su función siempre ha sido la misma, se ha publicado bajo diferentes
nombres condicionados por los avatares de la historia de España, hasta el
actual BOE. El Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y
“Memoria Democrática” -¡qué despropósito, cuánta intransigencia
en esta denominación ministerial!-, de quien depende esta publicación
oficial, dispone de una web donde podemos encontrar toda la información de la
historia de este documento oficial; y lo que es más interesante, dispone de un
sencillo buscador, utilísimo, para consultar los contenidos entre el millón y
medio de documentos que contiene la Gazeta.
Otro buscador frecuentado es el Portal de archivos
españoles (PARES), “la principal plataforma de difusión del Patrimonio
Histórico Documental Español, creada y gestionada por la Subdirección General
de los Archivos Estatales, del Ministerio de Cultura y Deporte”, según reza en
la web de este Ministerio. En PARES, se pueden consultar las imágenes de
una inagotable cantidad de documentos digitalizados, además de imprimirse y
guardarse, para su consulta privada y con fines educativos y de investigación. Así,
basta escribir en la búsqueda avanzada de PARES, “Torrejoncillo del Rey”, y de
una atacada se filtran una retahíla de documentos relacionados con la historia
de nuestro pueblo en los que adentrarse. Nombres de familias ilustres, pleitos,
noticias, expedientes académicos, antiguas plazas de funcionarios…: Antonio
Jaramillo de Lotisa, vecino de la villa de Torrejoncillo del Rey (Cuenca),
sobre que la justicia de la villa le devuelva 14 ovejas…, ¡pleito de 1791! Una
de las 139 entradas en PARES sobre el pueblo. A partir de aquí, se da
forma al relato.
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https://www.boe.es/diario_gazeta/denominaciones.php |
Así, por la Gazeta del siete de febrero de 1849, nos enteramos de que Don Florentino Joaquín Cid, natural de Torrejoncillo del Rey, casado y maestro de escuela, y a Dª Manuela Salcedo, natural de Madrid, por resolución judicial, se les apremia por segunda vez por el juez Dº José María Montemayor, con la escribanía de Dº Ramón Aragón Espinosa de los Monteros -apellido que se nos antoja bastante familiar en estos azaroso tiempos políticos, perversos, amorales, que corren, como la pólvora, por un reguero relativista y de ignominia- a presentarse, en un plazo no superior a nueve días, en el juzgado de 1ª Instancia de la Audiencia de Granada, por criminales. ¿El auto?, ¡amancebamiento!
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Extracto de la Gazeta de Madrid de 7 de febrero de 1849 |
Los delitos contra la moral sexual, como el adulterio o el amancebamiento (otros serían la prostitución y la sodomía), ya desaparecidos del ordenamiento jurídico actual, que mediante la citación con esta providencia trataría de dirimirse en el caso de nuestro paisano Florentino y su amada Manuela, estaban tipificados como delito ya de antiguo, a partir de diversas leyes dictadas por los Reyes Católicos, y con mayor o menor grado de tolerancia hasta el siglo XVI: “el concubinato romano o la barraganía de los fueros altomedievales (conceptos ambos que se subsumieron en el amancebamiento), así como el ejercicio de la prostitución libre, o más adelante reglada a través de las “mancebías públicas”, fueron prácticas absolutamente toleradas por el derecho hasta los siglos XVI y XVII”. Cambiaría esta situación de tolerancia en la Edad Moderna, especialmente a partir de la Contrarreforma católica iniciada en el Concilio de Trento (1545-1563) [2].
De cualquier manera, esta providencia
judicial, si bien por si sola es interesante para obtener información de
nuestro pasado, es cosa curiosa, y daría para una novela romántica ambientada
en el Torrejoncillo del Rey del siglo XIX, como aquellas clásicas decimonónicas,
sobre guerras, revoluciones, y tragedias amorosas. Podemos imaginar el drama,
con el ilustrado torrejoncillero, Dº Florentino Joaquín Cid, ataviado con su mejor
levita, cortejando a espaldas de su mujer -si bien desconocemos en esta
relación quien de los amantes infringiría el sagrado sacramento del matrimonio,
si estaban casados ambos, si eran “honrados” o “de vidas licenciosas”- a una
encandilada Dª Manuela.
Quizás con versos susurrados por boca
del joven maestro de Victor Hugo, Bayron, Bécquer, o Espronceda, y entre escarceos amoroso y recitar de los poemas románticos
de moda, ahogado el pecho de la dama por la pasión, se consumó el
amancebamiento y se
desencadenó la aventura; y con sueños de una nueva vida, planificar la huida romántica
a la mora Granada, libres
de sus ataduras conyugales, hasta el drama final del procesamiento judicial,
seguramente fruto de la denuncia del alcalde o del sacerdote local, estrictos vigilantes
del cumplimento de la moral de su tiempo, pues generalmente éstos eran los
artífices de las denuncias contra la moral sexual, y sin más crimen, el de los
fugados, que su relación amancebada, su amor declarado.
Grato es en noche umbría
al triste caminante
del alma radiante
mirar el resplandor;
empero es aun más grato
el alma enamorada
oír de su adorada
las quejas de su amor.[3]
Curiosidades, como la que nos aporta esta
otra providencia judicial, publicada el 28 de marzo de 1856 en la Gazeta,
sobre venta de bienes nacionales, fruto de las infructuosas desamortizaciones
llevas a cabo por Juan Álvarez Mendizábal en 1835, y Pascual Madoz
durante el bienio progresista de 1854 a 1856, pues sabido es que el plan
económico ideado por estos próceres de la patria, no consiguió solucionar los
problemas por las que fueron llevadas a cabo las desamortizaciones, como fue
entre otros solucionar el grave problema de la deuda pública española y mitigar
la desigualdad social, donde la mayor
parte de estos bienes acabaron en manos de nobles y burgueses adinerados, al no
poder pujar en las subastas la mayor parte de los campesinos.
Este siguiente anuncio, publicado el
once de noviembre de 1879, me pareció igualmente interesantísimo. Se trata de
un anuncio en La Gazeta, de caducidad de créditos del departamento de
liquidación de la Dirección General de Deuda Pública, concedidos a la parroquia
de Torrejoncillo del Rey. En concreto un crédito de 69.553 reales, con 59
céntimos que se anula, por caducidad de la justificación de una serie de gastos:
la memoria de pobres; y entendemos que serían inversiones solicitadas en
1867 para servicios piadosos y, quizás, también para obras en algún altar de la
antigua iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, y en algunas de las ermitas del
pueblo.
Más allá de lo que pueda aportar el
anuncio oficial desde un punto de vista económico, o procedimientos
administrativos de la época, es la relación pormenorizada de algunas de las
ermitas, cabildos, “obras pías”, con las que contaba Torrejoncillo del Rey y
que aparecen relacionadas en la publicación del Estado, lo que me provoca el
mayor interés. En cuanto a las Ermitas, sólo en este anuncio se relacionan las Ermitas
de San Sebastián (ubicada en el paraje del Santo), de Nuestra
Sra. de la Salud, Nuestra Sra. de la Soledad, y por último la
desconocida Ermita de Nuestra Sra. de Los Cuchillos. En mi último
relato Cerros y vallejos de Torrejoncillo del Rey (2023), enumero sus
Ermitas y ubicación de las que tenía constancia a través del libro de D Julián,
pero desconocía la existencia de esta Ermita de Ntra. Sra. de Los Cuchillos,
advocación también llamada de las Angustias, remarcando aún más si cabe la
advocación de la iconografía mariana de la Virgen de la Soledad o en
algunos lugares conocida bajo el título de Virgen de los Dolores, o “Dolorosa”.
Cuatro advocaciones de la Virgen Santísima, que representan la María de
superior dolor e inmenso amor de madre.
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Extracto de la Gaceta de Madrid de 18 de noviembre de 1879 |
Como sabemos, el patrimonio de la Parroquia
de Ntra. Sra. de la Asunción de Torrejoncillo del Rey, cuenta con un
pormenorizado inventario, elaborado por Dº Alfonso Ortega en 2006, con
los restos que han quedado, después de los sucesivos expolios que se produjeron
en la guerra civil española, y en el hundimiento del singular edificio en 1960,
principalmente, del rico patrimonio parroquial con el que contaba el pueblo.
Evidentemente, el inventario de este patrimonio religioso: bienes inmuebles,
libros, mobiliario y objetos, o enseres y ornamentos; que elaboró nuestro
querido párroco, para la Diócesis de Cuenca, no cuenta con una escultura o
talla de la Virgen de los Cuchillos, y no tengo noticia alguna de su anterior
existencia.
El libro de Dº Julián tampoco
menciona, como indico, la existencia de estas desconocidas Ermita e Imagen de la
Virgen de los Cuchillos, representada en la iconografía mariana con siete
puñales clavados en el doliente corazón, por la vida, pasión y muerte de su
hijo, JHS[1].
Sí relaciona la existencia entonces, de un gran cuadro de la Virgen de las
Angustias colocado en alguna de las paredes de la antigua iglesia,
desaparecido Dios sabe cuándo. ¿Representaría esta imagen de la antigua iglesia
a la Virgen de los Cuchillos, en esta confusión de advocaciones?
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Virgen de la Soledad de Torrejoncillo del Rey, conocida también en otros lugares como Virgen de los Dolores. |
Entre el patrimonio local sí
disponemos con una preciosa Virgen de la Soledad, ubicada en el centro
del retablo de la Ermita que lleva su nombre. Se trata de una bella talla de
madera de esta “Dolorosa”, barroca, del siglo XVII, con corona de metal
plateado y espectacular manto negro con pasamanería, pero lejos de la
iconografía de su homóloga, siempre llena de Gracia, la Virgen siete veces acuchillada
de dolor y pena.
Por otra parte, da constancia el
viejo maestro en su libro, de la existencia en Torrejoncillo del Rey,
extramuros del núcleo urbano, al pie del Cerro de las Carrasquillas, de otra Ermita
que pudiera ser la que buscamos, la de Nuestra Sra. de los Dolores, hoy
desaparecida. No he encontrado ningún dato, alguna antigua fotografía, reseñas,
o detalles constructivos o arquitectónicos de este edificio. Arcadio Lillo
comenta que la recuerda como una gran Ermita, de anchas paredes, y de haber
correteado en su niñez por las ruinas de este edificio. En la foto aérea del
pueblo que realizó el PNOA en 1956, se puede observar la planta de la que
sería, según mi intuición, la Ermita de Ntra. Sra. de Los Dolores, y
efectivamente se aprecia un edifico rectangular, aparentemente de dos naves, o
bien Ermita propiamente dicha y claustro, al estilo de la Ermita de Nuestra
Sra. de la Paz del antiguo convento franciscano, incluso de un tamaño muy
similar, algo menor.
Igualmente, tampoco he sabido del contenido
religioso que albergara, es decir si en su posible retablo lo presidiera esta
Virgen misteriosa, que de manera “oficial” se relaciona en el anuncio de la Gazeta
de cancelación de créditos en 1879, y que nos haga suponer que ambas Ermitas se
trataran del mismo edificio religioso, como creo así pudiera ser.
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Foto aérea de Torrejoncillo del Rey. Sur. PNOA 1956. Señalada la ubicación de la Ermita de Ntra. Sra. de la Paz. |
Otro dato curioso que nos revela el
anuncio de 1869, por último, es el de la existencia de las Memorias de
Ánimas y de Pobres, y de algunas de las cofradías, cabildos y obras pías.
Las Memorias de Ánimas era un establecimiento o fundación para la
caridad con el prójimo, en este caso preocupada de los pagos de los gastos de
las misas y oraciones por las animas del purgatorio de los difuntos de
Torrejoncillo del Rey, donde en el pueblo existía un Cabildo de Ánimas del
Purgatorio nada más y nada menos que desde 1616. Así también la Memoria de
los Pobres, obra pía dedicada a la caridad con los más necesitados de
Torrejoncillo del Rey. La antigua iglesia, tantas veces lamentada, contaba con
un pequeño Altar de las Ánimas, con un cuadro de éstas, y otro de Santa Lucia.
Evidentemente, oleos también desaparecidos.
Las Obras Pías, en este caso la
Obra Pía de Santa Catalina de Torrejoncillos del Rey, igualmente podría ser
“un establecimiento o una fundación para servicios piadosos o asistenciales, generalmente
de carácter benéfico para la atención de huérfanos y enfermos, escolarización,
dotación de doncellas huérfanas para el matrimonio, reparto de ropa, comida,
etc.; como un antecedente de la actual Cáritas”. Sería el Cabildo que llevaba
su nombre quien administraría esta obra pía, y que contaba con altar,
probablemente en la antigua iglesia, como se desprende del anuncio de la
Gazeta del pasado siglo XIX. El tantas veces citado libro de Dº Julián
sobre Torrejoncillo, no menciona la existencia de este altar, pero sí la fundación
del Cabildo de Santa Catalina, uno de los más antiguos de nuestro
pueblo, junto con las Cofradías de san Blas y de las Ánimas, pues relaciona
documentos de mayordomos y cofrades de principios del siglo XVII, de 1631. Santa
Catalina de Alejandría, virgen y mártir, cuya fiesta se celebra el 25 de
noviembre, contaba así con una Hermandad en Torrejoncillo del Rey, que
especialmente celebraba tres días solemnes: el de la propia Santa, el Corpus Christi,
y la Natividad de Nuestra Señora; con la orden del cabildo, en estos días tan
señalados del calendario católico, de dar limosnas a los cofrades más
necesitados “y si sobrase”, se les dé a los pobres”.
Estos documentos para solicitud de
ayudas destinadas a los pobres y a la salvación de almas fueron promovidos por
el párroco Dº José García Sevillano, junto con el alcalde, en
representación como apoderado, Dº Fernando Domingo López. Pero, de
cualquier manera, independientemente de toda esta información que podemos
obtener de documentos más o menos antiguos, legajos, crónicas, etc… repartidos
por todos estos archivos oficiales que he mencionado, como entre muchos otros
como p. e. los Archivos Diocesanos del Obispado de Cuenca y el Archivo
Histórico Provincial de Cuenca, el primer hundimiento de parte de la bóveda
de la antigua iglesia, y el inmediato derribo provocado del total del edifico, sabiendo
que fue una gran tragedia para Torrejoncillo del Rey y la desaparición de
prácticamente la totalidad de estas Ermitas con la que contaba el pueblo, no es
justificación alguna para constatar el mísero patrimonio existente de este
municipio.
¿Cómo es posible que una iglesia
construida en el siglo XV, donde ya intervendría como cantero José de Ibarrola,
el padre del maestre de campo del Tercio Viejo de Sicilia, nuestro paisano, Julian
Romero, el de las hazañas; un municipio con casi una docena de
Ermitas; Cabildos y Hermandades fundadas hace más de trescientos años; un
Ayuntamiento que, como poco desde la época moderna fue constituido cuando Carlos
V le otorgo la categoría de realengo, ¡en 1537!, cuando se eximiría de la jurisdicción de Huete; cómo
es posible, digo, que sólo cuente entre sus archivos locales con apenas unas
decenas de libros religiosos y la enciclopedia Espasa, y algún que otro puñado
de legajos, de todo este arte y patrimonio cultural tangible como el que ha
tenido que disponer Torrejoncillo del Rey a través de tantos siglos de
historia, contenido en todos estos numerosos edificios, algunos monumentales, y
sus Administraciones locales: eclesiástica, laicas, municipal? Todo
desapercibo, hurtado, expoliado, saqueado, destruido, probablemente en el mejor
de los casos mal vendido y en manos privadas, en otros destruido…, diluido como
un azucarillo, sin dejar rastro alguno.
Contradictoriamente, Torrejoncillo
del Rey, siempre ha sido un pueblo generoso, avanzado en muchos de sus aspectos.
Hemos comentado que la Cofradía de San Blas, de las Ánimas del Purgatorio, o de
Santa Catalina, se fundan tempranamente, a principios del siglo XVII, y como
las Cofradías Sacramentales de la época en el resto de España, abarcaban todas
las clases sociales, es decir, a todos aquellos que, económicamente débiles por
la insuficiencia e inestabilidad de sus sueldos, jornales o ganancias, buscaban
en la mismas la posibilidad de hacer frente a las necesidades extraordinarias
de la vida, producidas por la disminución o pérdida de sus ingresos, o por
sufrir un aumento de sus necesidades, Cofradías que son la esencia y
antecedente del seguro social.
El pueblo no fue ajeno a esta
organización solidara, con una participación numerosa y activa dado la cantidad
de cofradías, hermandades o cabildos con las que se han contado; y como he
pretendido resaltar también en otros escritos, el pueblo de Torrejoncillo del Rey ha sido en muchas ocasiones pionero en
otras estructuras sociales como la fundación de sindicatos agrícolas, en los
inicios del siglo pasado (1914 y 1912) y de clase (1933), sociedades católicas
de socorros mutuos (1909), o comités republicanos (1918) como ahora veremos; o pionero
en la sanidad, con la introducción de la vacuna de la viruela en Torrejoncillo
del Rey, ¡en 1803!, a iniciativa del párroco Dº Juan Bautista Marín y
los vecinos Dº Juan Joseph Valsalobre y Dº Ángel Fernández,
conocedores de su invento y primera inoculación en Inglaterra tan sólo cinco
años antes, en 1798: me remito también a mis artículos Sindicatos agrícolas
en Torrejoncillo del Rey, escrito en julio de 2015, y Pandemias en
Torrejoncillo del Rey durante el siglo XIX, de 2020.
Extraigo aquí, en este relato de
curiosidades publicadas en el boletín oficial, y como muestra de la condición
benefactora del pueblo, dos anuncios del Ayuntamiento Constitucional del pueblo
de 1861 y 1867, que manifiestan la generosidad del municipio con dotaciones
económicas para la asistencia a las familias pobres de la localidad, 53 y 70
familias, respectivamente.
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Extracto de la Gaceta de Madrid de 7 de mayo de 1861 |
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Extracto de la Gaceta de Madrid de 12 de enero de 1868 |
O esta otra publicación, donde se
muestra la colaboración económica de Torrejoncillo para paliar la gran tragedia
que fue el devastador terremoto en Manila de junio de 1863, capital de la
provincia española en ultramar de Filipinas, hasta el “desastre” del 98 -y que
pasaría por abandono tras la guerra a las manos de los filibusteros estadounidenses,
hasta la independencia total del país en 1934-, siendo Capitán General Dº Rafael
Echagüe y Bermingham, conde de Serrallo. Sobre este dramático
suceso, el Gobernador de Filipinas, grande de España, laureado con la Cruz de
San Fernando, y Grande Oficial de la Legión de Honor francesa, escribiría en su
hoja de servicios: “El memorable terremoto que, destruyendo en su mayor parte
la capital de las Islas Filipinas, arruinó en su totalidad los edificios
públicos, así los templos como los cuarteles y distintos establecimientos,
quedando centenares de cadáveres sepultados entre los escombros”.
El terremoto, de gran impacto en la
Península por la dimensión de los daños causados, entre otros materiales,
además de las pérdidas humana de compatriotas filipinos, provocó el hundimiento
de la Catedral de Manila y con él la muerte de los miembros del cabildo, que
fallecieron mientras oficiaban las vísperas del Corpus Christi[5],
animando a la población española de muchas localidades, impresionados por tal
desastre, a colaborar económicamente. Torrejoncillo del Rey participó con la
importante cantidad, recolectada entre las familias del pueblo, de 285 reales y
50 céntimos, cantidad nada baladí, comparada con las suscripciones de otros
pueblos y ciudades de España, con un monto total de la colecta nacional para
aliviar las desgracias causadas por el terremoto de Manila, de 192.504,5 reales[6]
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Extracto de la Gaceta de Madrid de 8 de julio de 1864 |
También he comentado la condición de pueblo avanzado, en este
caso en el siempre terreno cenagoso de la política, hoy podríamos decir que
“progresista”, y vemos como en este anuncio en la Gazeta de octubre de
1840, Torrejoncillo del Rey muestra su adhesión, al pronunciamiento revolucionario
del 1º de septiembre de Baldomero Espartero, cuando el general espadón
asume la regencia del reinado de Isabel II, enviando al exilio a la madre de la
reina niña, S. M. Dª Cristina de Borbón; mismo destino que dos años después,
tomaría el Príncipe de Vergara, el que sería para muchos “el salvador de
España”.
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Extracto de la Gaceta de Madrid de 8 de octubre de 1840 |
Durante este Trienio Esparterista (1840-1843), surge en España el republicanismo, con movimientos políticos afines, y que se acentúa con el considerable número de diarios democráticos y republicanos y sus discursos en esta prensa, con términos como democracia, república y federación. No tengo la capacidad, ni el conocimiento, para determinar de qué manera este movimiento republicano de adhesión al pronunciamiento de Espartero pudo evolucionar en Torrejoncillo del Rey, pero lo que sí parece evidente es que nuestro pueblo contó con un importante republicanismo, abortado tras la guerra civil (1936-1939).
Tras el golpe revolucionario de 1917
en España (anticipo de la república de 1931) por los movimientos obreristas,
republicanos, catalanistas, y “junteros”, se puso en jaque la monarquía
liberal, apuntillando la Restauración, con la clásica alternancia
democrática de los dos grandes partidos, el liberal y el conservador, en la que
se sustentaba el sistema de monarquía parlamentaria, y a pesar que los partidos
de estos grupos revolucionarios y republicanos hasta entonces estaban en
retroceso; a partir de estos movimientos rupturistas, infructuosos tras los
sucesivos golpes entre 1917 y 1918 pero claramente desestabilizadores del
sistema, digo, los partidos republicanos proliferan en toda España, incluido en
Torrejoncillo del Rey, una vez más, muy prontamente en este pueblo.
Y prueba de ello, es esta noticia que
aparece publicada el dos de enero de 1919, en El
Eco, semanario republicano de propaganda e información, donde
descubrí que mi bisabuelo, Gregorio Cuenca, carpintero, padre de los ocho
hijos que le dio la abuela Sandalia Jiménez[7],
formó parte del Primer Comité Local
de Federación Republicana de Torrejoncillo del Rey, constituido el 26 de
noviembre de 1918, nombrado como Presidente honorífico Alejandro Lerroux,
y siendo el Presidente efectivo, Dº Julián Balsalobre y Blas. Tan sólo
había pasado un año del golpe revolucionario de 1917, y tras las elecciones de
febrero de 1918 en Torrejoncillo del Rey se abría paso de nuevo el
republicanismo entre los clásicos y tradicionales partidos de liberales y
conservadores.
Muchos de los apellidos de los constituyentes del Comité
Republicano de 1918 en Torrejoncillo del Rey, aun hoy, nos resultarán
familiares, muy cercanos, cuando no parientes, como en mi caso. Llama la
atención que todos los componentes del Comité son “industriales”, profesionales
liberales, lo que antiguamente podría considerarse como “burgueses”, hoy, clase
media más o menos acomodada, e intuyo que con un cierto nivel intelectual y,
muchos, con inquietudes políticas. A la vista está, y en verdad, como en la
mayoría de los grupos que conformaban estos movimientos progresistas de
primeros de siglo en el resto de España.
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Recorte del periódico El Eco, semanario republicano de propaganda e información. 1919 |
Después de esta exposición genealógica de mi línea paterna, y para finalizar esta escasa muestra sin orden ni concierto de anuncios breves sobre Torrejoncillo del Rey, en este caso sobre otro tipo de obras y actuaciones más terrenales, nos detenemos en esta noticia de la Diputación Provincial de Cuenca, del 20 de marzo de 1884, sobre la subasta para el arreglo de la carretera de Naharros a Torrejoncillo del Rey, actual CM-2156; de antiguo la carretera nº 2 de la provincia, desde Castillejo del Romeral a Socuéllamos, pasando por nuestro pueblo.
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Extracto de la Gaceta de Madrid de 20 de marzo de 1884 |
La obra de reparación se ejecutaría en dos mitades, la primera desde Naharros, es decir desde la actual Nacional 400, hasta el paraje de San Fidel, en concreto a la altura de la Fuente de Sauco, más o menos hasta el kilómetro cuatro y medio en la actual carretera de CLM. Y una segunda fase hasta el mismo Torrejoncillo, hasta la “Fuente de Arriba”-desconozco de qué fuente se trata, y cuál sería su ubicación-, completándose así el Plan de Provincial de Carreteras de Cuenca de 1880, para este tramo, de la carretera denominada nº 2, que enlazaba al pueblo con la capital y con Priego en la Alcarria, y con la Mancha, al sur.
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Recorte del Mapa Itinerario, Estadístico, Eclesiástico y Postal de la provincia de Cuenca. 1885. Autor, Dº Ramón Domínguez y A. |
Sólo resaltar, que tal y como se encuentra actualmente el estado de esta carretera, bien podría hacernos pensar que ésta, la obra de 1884, fuese la última acometida para su reparación y refuerzo de su firme. Nuestro paisano y amigo Pedro Briones, mi cartógrafo de cabecera, me proporciona del IGNE, un Mapa itinerario, estadístico, eclesiástico y postal de la provincia de Cuenca y su Obispado, de 1885, elaborado por Dº Ramón Domínguez y Alonso, “dedicado -por el autor- a la Excma. Diputación Provincial en prueba de respetuosa consideración y a Dº. Miguel Díaz Palencia en testimonio de sincera gratitud”, donde no sólo seguimos el trazado de esta antigua carretera nº 2, sino que también refleja en la leyenda de este mapa otra mejora anterior al tramo citado, en este caso el arreglo desde Torrejoncillo del Rey a Palomares del Campo, llevada a cabo en 1883, dentro del Plan de Carreteras citado. Pueblos que contaban con 1.757 y 1.349 habitantes, respectivamente, a finales del siglo XIX, como observamos en el mapa. Junto con Carrascosa del Campo (1.739 hab.), las villas más importantes del partido judicial, con Huete a la cabeza, y sus 2.853 hab.
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Detalle de la leyenda del Mapa Itinerario, Estadístico, Eclesiástico. |
Dejemos los manantiales de Fuente
Sauco y la Fuente de Arriba, para finalizar este relato indicando
otras de las fuentes que de las que suelo buscar información de Torrejoncillo
del Rey. Tres serían oficiales: una la biblioteca digital de la Real Academia
de la Historia de España, y las otras, entretenidísimas, serían la Biblioteca
Virtual de Catilla la Mancha, y La Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del
Ministerio de Cultura y Deporte; con muchísimas antiguas publicaciones
digitalizadas: periódicos, revistas, folletos, material gráfico... También,
claro está, tiro de la hemeroteca del ABC, periódico fundado en 1903, donde
siempre aparece alguna que otra noticia digna de rescatar.
Adentrarnos en los buscadores de estas bibliotecas o archivos
digitales, es como iniciar un viaje en el tiempo, escudriñando páginas y
noticias a través de un hilo virtual, que como una madeja sin cuenda, hace
complicado el retorno, si la avidez supera la mera curiosidad o nos hace
desviarnos del objetivo de búsqueda, pues si enlazamos en nuestra búsqueda
páginas en exceso sin orden y concierto, nos van conduciendo por caminos atrayentes
de información y curiosidades, que como en un laberinto, indagando en tantos y
numerosos textos publicados, nos llevan a resultados infructuosos o alejados de
nuestra pretensión inicial. Pero en ocasiones tomamos el giro apropiado, inesperado,
y damos con la grata notica, por irrelevante que sea, de Torrejoncillo del Rey,
que, de cualquier manera, siempre aporta el dato interesante para ampliar y
conocer la historia de nuestro antiguo pueblo, a través de estos periódicos y
publicaciones.
Extraigo al azar las siguientes
noticias de los revisteros virtuales, que me resultaron graciosas, de tantas
otras como podremos encontrar. Se tratan de unos breves y escuetos ecos de
sociedad, y algunos sucesos. La primera, aparecida en 1902 en un semanario
literario y de noticas conquense, Juventud, y que anuncia el
viaje en el mes de mayo de ese año de principios de siglo XX, al pueblo de
Torrejoncillo, del Diputado Provincial Dº Ramón Balsalobre y Jaramillo,
bachiller, donde quizás el diputado se acercaría al pueblo a disfrutar de las
fiestas y romería de la Virgen de Urbanos, o atender las labores del campo
propias de la época.
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Cabecera del Semanario Literario y de Noticias, Juventud. Cuenca. 1902. Biblioteca virtual de CLM |
Recorte del Semanario Literario y de Noticias, Juventud. Cuenca. 1902. Biblioteca virtual de CLM. |
La otra noticia, que resulta enternecedora, aparece en otro semanario “festivo, literario y de noticias”, en este caso alcarreño, con una preciosa cabecera, con el sugerente y bucólico nombre de Flores y Abejas. La noticia de 3 de diciembre de 1904, se hace eco de la boda de “la bella” Srta. Asunción Embid, maestra de Torrejoncillo del Rey, con su colega, el maestro de Gascueña. ¿No es realmente una noticia delicada, entrañable?
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Recorte del Semanario Festivo, Literario, y de Noticias, Flores y Abejas. Guadalajara. 1904. Biblioteca virtual de CLM |
Termino con estas noticias de las bibliotecas virtuales, con una información de dos sucesos en la vecina Horcajada de la Torre y en Torrejoncillo del Rey respectivamente, en concreto dos robos de diferente naturaleza: un desvalijamiento en un comercio propiedad de Dº Isidoro Degando Mayo, y un hurto de aceituna por el “convecino” Julián Marchante García; sendos ocasionados en 1931 y publicados en El Defensor de Cuenca, semanario de acción social católica y de información regional; y una tercera noticia aparecida en 1913, en el periódico conquense El Liberal, sobre la fuga del niño de 12 años Felipe Oyuela, natural de esta villa.
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Recorte del Semanario de acción social católica y de información regional, El Defensor de Cuenca. 1931. Biblioteca virtual de CLM. |
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Recorte del Semanario El Liberal, de 25 de junio de 1913. Biblioteca virtual de CLM |
Tanto estos tres sucesos, narrados de una manera explícita, meridianamente concisos y claros en el lenguaje periodístico, incluso con su punto irónico, casi humorístico, como las noticias de sociedad anteriores, despejando la mayor o menor curiosidad o interés que pueda sugerirnos, siempre son noticias interesantes, pues a través de éstas y tantas publicaciones, rara es la ocasión dónde no obtenemos datos, nombres de personalidades relevantes, de antepasados y sus familias, algunas ilustres…, o de personajes nativos que ya forman parte de la historia universal, como es el caso de Julián Romero; donde por ejemplo, en esta noticia, aparecida en el citado periódico El Liberal el 24 de abril de 1914, revindicando el papel del pueblo Cuenca y su “perfectísimo e indiscutible derecho a estar representado” en los actos de celebración del tercer centenario de la muerte del autor del Quijote, que se habrían de llevar a cabo en el país en 1916 (Real Decreto, en la Gazeta, de 23/04/1914), mencionan que la hija del héroe de la batalla de San Quintín, Francisca Romero, fundadora del Convento de las Trinitarias de Madrid, entre los años 1609 a 1612, situado en la calle de Lope de Vega de la capital de España, lugar donde se encuentra la sepultura de Miguel de Cervantes, también nació en Torrejoncillo del Rey, o “de Huete”.
Apellidos que observamos cómo se van
manteniendo y ramificando a través de generaciones (un apellido recurrente en
muchas de las noticias y publicaciones es el de “Balsalobre”, y el destino ha
querido que nuevamente vuelva a formar parte de la historia local, en este caso
política, de Torrejoncillo del Rey, como es el de la nueva alcaldesa del
Ayuntamiento, desde mayo de 2023, Piedad Balsalobre Saiz, a la que desde
aquí deseamos -y al resto del Consistorio-, ventura y muchos proyectos
propicios que puedan continuar ampliando el BOE de estos “retazos” de la
historia moderna del pueblo); información fehaciente la obtenida, que permite
datar el relato, fechas que nos aproximan y sitúan en el contexto de búsqueda…,
en definitiva cabos por los que ir tirando de esa madeja que es el pasado por
descubrir o completar, y que puede ayudarnos a ir construyendo, como un puzle, la
historia e intrahistoria de Torrejoncillo del Rey.
El pasado año, un reducido grupo de voluntarios, siguiendo los pasos entusiastas de Patricia Portilla, con la colaboración del Ayuntamiento, siendo su alcalde Ángel Custodio García, llevamos a cabo la creación y puesta en marcha de la Biblioteca Puerta de los Abriles, ubicada en las antiguas escuelas municipales, terreno donde estuvo emplazada como todos sabemos, la iglesia ausente de Nuestra Sra. de la Asunción, de arquitectura Herreriana, participando en su construcción, posiblemente desde 1585, otro convecino de sonoro nombre seguidor del maestro Juan de Herrera, el arquitecto Toribio Martínez de la Calle de la Cerca, quien vivió muchos años en Torrejoncillo del Rey, y que participó en la construcción de numerosas iglesias de la Alcarria: Olmeda de la Cuesta, La Ventosa, Villar de Domingo García…; y de la que únicamente queda, de la ausente, como testimonio de la grandeza de aquel edificio, el pórtico cuyo nombre rememora esta nueva biblioteca municipal, y que bien merecería una completa y adecuada actuación de rehabilitación arqueológica y arquitectónica, que la dignifique, y que nos redima.
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Puerta de los Abriles de la antigua iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción de Torrejoncillo del Rey. Fotos: Patricia Portilla Vallés. |
La biblioteca municipal, tan sólo se
trataba de una primera puesta en escena del ambicioso proyecto ideado por la
presidenta de la Asociación de Teatro “La Tarasca” de Torrejoncillo del Rey, asociación
que tantos buenos espectáculos ha producido, con fantásticas tardes de teatro
disfrutadas gracias a este estimado grupo amateur, divertidas, emocionantes,
ahora que recuerdo, revisando antiguas fotografías, la participación de los
entonces niños del pueblo, entre ellos mis hijos Diego y Alonso, y mi sobrina
Sofía, junto con muchos de sus amigas y amigos: ¡Que le corten la cabeza!
Junto con la biblioteca, con
estanterías casi repletas de libros procedentes de donaciones, en verdad coqueta,
y que su diseño y mobiliario final invita a la lectura, acogedora, a pesar que aún
debe dotarse de mayor fondo bibliográfico, llegó la biblioteca infantil,
también ludoteca municipal, con tres bonitos y cuidados murales infantiles,
pintados en sus paredes libres por Rubén Pietro, magnifico ilustrador,
que con el justo mobiliario, libros y juguetes, dejan la sala ideal para los
juegos y el aprendizaje de las niñas y niños; y por último una sala de estudio,
con conexión abierta y gratuita a internet, pues sabiendo que los bachilleres,
universitarios, y opositores del pueblo, sobre todo a los de 2ª residencia,
les puede resultar difícil encontrar en sus casas un entorno de estudio
adecuado y confortable cuando se desplazan al pueblo en los fines de semana o
en sus vacaciones, creo que este espacio es bastante práctico, y útil; completando
con estos espacios tres de las cuatro aulas con las que contaba las antiguas
escuelas, y que dotan al pueblo de unos recursos culturales y educativos básicos,
y que, honestamente pienso, colaboran en la lucha contra el fenómeno de la
despoblación.
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Biblioteca Municipal “Puerta de los Abriles” de Torrejoncillo del Rey. Fotos: Jesús Llanes Cuenca |
Queda por materializar de la enésima loca iniciativa de la comediante Patricia -“catacaldos” por su polifacetismo-, la complicada y difícil tarea -excepcional- de llevar a cabo un museo del libro en Torrejoncillo del Rey, alrededor del cual surgió este precursor proyecto literario, y ampliar y cerrar así, esta terna cultural con un nuevo y único espacio musealizado, que bien podría edificarse con la misión de recopilar y salvaguardar los documentos, legajos, textos o manuscritos, libros, revistas y publicaciones, mapas, fotografías, cuadros, etc., del pasado y presente del pueblo, tras una utópica recuperación de la historia de Torrejoncillo del Rey en sus “papeles”, aunque fuesen reproducciones cuidadas, facsímiles, y que se encuentran desperdigados, olvidados, a la espera de su recolección y custodia, acogidos en un espacio adecuado, emblemático y único en la comarca, dinamizador, para su exposición hermosa, cuidada y duradera.
Este ambicioso y costoso proyecto, del que es incuestionable
que necesitaría muchos recursos coordinados para que pudiera llevarse a cabo:
materiales, humanos..., y no sólo como principal el económico, quizás
enmendaría tantos años de dejadez, abandono y desidia, de falta de cuidado -cuando
no falta de respeto a nuestros antepasados, aquellos que nos precedieron, desechando
su herencia- del patrimonio cultural de Torrejoncillo del Rey, inconscientemente
despreciado, olvidado, durante tantos años.
Con esta nueva miscelánea, espero haber apagado la curiosidad
de mi amigo y vecino acerca de cómo voy documentando mis escritos sobre el
pueblo, pero sobre todo me gustaría que sirviese para avivar, muy al contrario,
la curiosidad en la búsqueda de cualquier vestigio, muy sencillamente como
hemos visto con los ordenadores y los buscadores en este tiempo digitalizado en
el que vivimos, y, que aquel dato que caiga en manos de los inquietos
exploradores, se animen a compartirlo y difundirlo, para disfrute de todos -a
la espera ilusiónate de catalogación y resguardo-, para ilustrar y ayudarnos a conocer
-y no dejar en olvido- el rico pasado de esta venerable y gran villa de
Torrejoncillo “de Huete”, “de Cuenca”, o del Rey.
Torrejoncillo del Rey, 26 de agosto de 2023
Carlos Cuenca Arroyo.
[7] Gregorio,
guardia civil, superviviente del Alcázar de Toledo; la tía Victoria,
casada en segundas nupcias con Felipe Isidro, también “republicano” de
1ª hora, como ahora comprobaremos, correligionario junto a mi bisabuelo; mi
abuelo Sebastián, carpintero de la EMT, y casado con la abuela Dolores,
hermana de Villajos; Pedro, Periquín, casado en Palomares
del Campo; Dolores e Ignacio, que murieron tempranamente; la tía Benita,
casada con el tío Cruz, Repollo; y por último el tío Rafael,
también carpintero, emigrado a Barcelona, pero antes alcalde de Torrejoncillo
del Rey entre los años de 1957 a 1962; todos ya fallecidos, q. e. p. dd.
[6] El cabildo eclesiástico de Manila. Entre el Patronato y la defensa de los derechos del clero secular de Filipinas (1797-1872). Roberto Blanco Andrés.
[5] El terremoto de Manila de 1863. Medidas políticas y
económicas. Susana Mª Rodríguez Martín
[4] Los siete Dolores de la Virgen María: 1) la profecía de
Simeón, en la que se le anuncia a la Virgen que una gran espada le atravesará
el corazón; 2) la huida a Egipto provocada por la persecución de Herodes; 3)
Jesús perdido en el Templo durante tres días; 4) se encuentra con su hijo
cargado con la cruz; 5) el momento de crucifixión y muerte de Jesús; 6) la
Piedad, el momento en el que la Virgen recibe a su hijo muerto en brazos, y 7)
el entierro de Jesucristo.
[3] Las
quejas de su amor. José de Espronceda.
[2] LA VIGILANCIA DE LA MORAL SEXUAL EN LA CASTILLA DEL
SIGLO XVIII. Revista de la Inquisición. Intolerancia y Derechos Humanos. ISABEL
RAMOS VÁZQUEZ. Universidad de Jaén.
[1] Josep Pla, el recuerdo y el olvido. Reflexiones en
torno al rol de la memoria en la cultura. Revista de Dialectología y
Tradiciones Populares, 2008, julio-diciembre, vol. LXIII, nº2. ELISEU CARBONELL
CAMÓS
BIBLIOGRAFÍA
Historia de la Previsión social en España. Antonio Romeu de
Armas. 1942.
Torrejoncillo del Rey. El presente y su pasado. Julián
Balsalobre. 1986.
Arquitectura barroca en Huete y su tierra, un enclave
arquitectónico en el obispado de Cuenca. 2015. José Luis García Martínez
1917. El estado catalán y el soviet español. 2021. Roberto
Villa García
https://www.boe.es/buscar/ayudas/gazeta_ayuda.php
https://www.boe.es/diario_gazeta/denominaciones.php
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https://prensahistorica.mcu.es/es/inicio/inicio.do
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http://historiasdemoralzarzal.blogspot.com/2012/11/
https://www.congreso.es/es/cem/regespartero
https://dbe.rah.es/biografias/8928/joaquin-baldomero-fernandez-espartero-alvarez-de-toro
https://dbe.rah.es/biografias/6311/rafael-echague-y-bermingham